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- EXPOSICION "FELIPE
II. UN PRINCIPE DEL RENACIMIENTO"
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La exposición estará abierta al público
en el Museo Nacional del Prado, desde el 14 de octubre
de 1998 al 10 de enero de 1999
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El pasado día 13 de octubre, los Reyes de España,
D. Juan Carlos y Dª Sofía, inauguraron en el
Museo Nacional del Prado de Madrid la Exposición
"Felipe II. Un príncipe del Renacimiento" que se
enmarca dentro de la realización de tres grandes muestras
sobre "Felipe II, un monarca y su época" (Monasterio de
El Escorial, Museo Nacional del Prado y el Museo Nacional de Escultura
de Valladolid) que ha organizado la Sociedad Estatal para la
Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos
V y que patrocina la Fundación Caja Madrid.
El argumento fundamental de la exposición es mostrar al
público cuál era el sentido y el valor de las imágenes
artísticas en una corte renacentista, meta que se ha propuesto
el comisario de la muestra, Fernando Checa, con la colaboración
destacada del Patrimonio Nacional, el Kunsthistorisches Museum
de Viena y el Museo Nacional del Prado.
El mecenazgo artístico de Felipe II, sin duda el más
importante de la Europa de su tiempo, se presenta en función
de los lugares y circunstancias en que se produjo, en el marco
general de la sociedad cortesana de la alta Edad Moderna en el
tiempo de la Contrarreforma. Las funciones atribuidas entonces
a las obras de arte eran las de educación cultural y estética,
las de representación política, las de estímulo
de devociones y las de manifestación religiosa; todo ello
articulado a través del modelo proporcionado por la Antigüedad
clásica, considerada como paradigma estético, cultural
y moral.
Una de las funciones capitales de la obra artística en
el siglo XVI es el de servir de vehículo para la construcción
estética de una determinada imagen de la majestad real.
Es a ello a lo que dedicaron sus esfuerzos la mayor parte de los
artistas que colaboraron para Felipe II. De igual manera los cortesanos
y el Rey mismo coleccionaron importantes cantidades de obras de
arte de todas las épocas y lugares para dotar a la corte
del Rey Prudente de la suntuosidad y magnificencia necesarias
para representar adecuadamente esta majestad.
Esta es la razón de que los temas de la educación
cultural a través de la obra de arte, los de la imagen
del poder, los de la religión y los de la Antigüedad
se hayan elegido como ordenadores estratégicos del discurso
de la exposición.
En
la primera, Protagonista de un reinado, se
destaca el papel de su padre el emperador Carlos V, su madre la
Emperatriz Isabel, sus cuatro mujeres y de sus hijos el infante
Don Carlos, Isabel Clara Eugenia, Catalina Micaela y el futuro
Felipe III.
Obras fundamentales:
Tiziano, Carlos V en Mülhberg, Museo Nacional del
Prado.
Tiziano, La Emperatriz Isabel, Museo Nacional del Prado.
Moro A., María Tudor, Museo Nacional del Prado.
En la segunda, La formación de un príncipe
renacentista, cobran relieve las figuras de su tía
la Reina María de Hungría o la del Cardenal Granvela.
Especial relevancia adquieren los viajes de juventud del Rey a
los Países Bajos, Alemania, Inglaterra e Italia.
Obras fundamentales:
Tiziano, Alejandro Farnese, Nápoles, Museo Nazionale
de Capodimonte
Pannemaker, Los cuatro jinetes del Apocalipsis, Patrimonio
Nacional.
Crabeth, Felipe II y María Tudor. Iglesia de San
Juan Bautista, Gouda
La
tercera, La Antigüedad clásica como modelo
estético, en las tres salas dedicadas respectivamente
a la "definición romana de la majestad", a las "fábulas
mitológicas y Felipe II", y a "los Leoni" y a "la imagen
clásica de la dinastía".
Obras fundamentales:
Tiziano, Felipe II con armadura, Museo Nacional del Prado.
Correggio, Rapto de Ganímedes, Kunsthistorisches
Museum, Viena.
Correggio, Dánae, Gallería Borghese.
Leoni, Carlos V y el furor, Museo Nacional del Prado
En la cuarta, Las Galerías de Retratos,
se recoge el género del retrato que fue especialmente cultivado
en la corte de Felipe II en lo que tenía de representación
por excelencia del poder. La sección consta de una única
sala en la que se presenta una selección de obras maestras
del campo del retrato procedentes de las colecciones del Museo
Nacional del Prado, Kunsthistorisches Museum de Viena y del Musée
du Louvre. Una obra a destacar es el excepcional retrato de Isabel
de Austria, de Francois Clouet, del Louvre, así como diversas
piezas de Antonio Moro y Sánchez Coello.
La quinta sección, La devoción
de la época y la piedad del Rey, está dividida
en diversas "Pietas Philippi", "los oratorios reales", "El Bosco",
"la devoción de la Contrarreforma", "la liturgia de la
corte" y "la defensa de la Fe" y "la imagen de la dinastía".
La imagen artística de la dinastía fue especialmente
cuidad en la época de Felipe II y un cuadro como La Gloria
de Tiziano (Museo Nacional del Prado) alcanzó el
valor de auténtico símbolo: ella preside la sal
dedicada a la imagen dinástica de Felipe II.
Es imposible destacar obras maestras en esta amplia sección
que constituye por sí sola un verdadero museo del Greco
(entre otras, el retrato de Cardenal, the Metropolitam Museum,
Nueva York), Tiziano (entre otros, El Cristo de la moneda,
Nacional Gallery de Londres), Navarrete el Mundo (Abraham y los
Tres çngeles, Museo de Dublin), Patinir (Las tentaciones
de San Antonio, Museo Nacional del Prado) o Juan de Flandes
(Políptico de Isabel la Católica, Patrimonio Nacional).
Excepcional relevancia tiene la sala de El Bosco, con las
obras maestra de la colección del Museo Nacional del Prado,
en la que se presenta la recién restaurada tabla central
del Jardín de las Delicias.
En la sección sexta se aborda el tema, La
Difusión de la imagen regia. Propaganda y antipropaganda.
Junto a las mencionadas imágenes de gloria, aparecen ahora
algunos curiosos y raros ejemplos de propaganda y antipropaganda
filipina en el campo del dibujo y del grabado. La distinta y menor
calidad de los ejemplares de antipropaganda, muestra bien a las
claras la victoria de Felipe II en el campo de la imagen artística
en la segunda mitad del siglo XVI.
Por último, en la séptima sección, Una
época de coleccionistas, se observa cómo
el Rey y los nobles rivalizaron en la posesión de cuadros,
retratos, objetos, antigüedades y rarezas. las salas se dedican
a "La nobleza: imagen y coleccionismo", al "Estudio y coleccionismo
de antigüedades en la España de Felipe II" y a "La
cámara de las maravillas".
Obras a destacar:
Arcimboldo, Las Cuatro Estaciones, Musée du Louvre.
Barocci, El Duque de Urbino, Galería de los Uffizi,
Florencia
Crabeth, Felipe II y María Tudor, Iglesia de San
Juan Bautista, Gouda.
El Greco, Curación del ciego, Galleria Nazionale de
Parma.
El Greco, Dama del armiño, Glasgow Museum.
Jamnitzer, Las Cuatro Estaciones, Kunsthistorisches Museum,
Viena
Moro, El Duque de Alba, Museos Reales de Bellas Artes
Bruselas.
Parmigianino, Conversión de San Pablo, Kunsthistorisches
Museum, Viena.
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Museo
del Prado, Madrid
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