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Gouda Cartoon in Prado |
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ABC, 11 OCTUBRE 1998 FERNANDO CHECA CREMADES MADRID, 11 OCT. 1998. Felipe II. Un príncipe del Renacimiento. Tanto la pintura como la escultura o la arquitectura se entendían como símbolos absolutos del poder del monarca y de su familia, los Austria, ésta es una lección que Felipe II había apprendido muy bien de su padre. A la sombra de Carlos I La figura de su padre supuso para Felipe II algo más que un referente político y militar. El Emperador puso un especial empeño en la educación humanista y cultura del futuro rey, y para ello, no dudó en asesorarse de los mejores maestros y preceptores de la época.
Carlos I fue un importante coleccionista de arte, aunque en menor medida que su hijo, que disfrutó de las excelencias pictóricas de Tiziano. Entre los trabajos más famosos e importantes que el artista veneciano realizó para el Emperador, se encuentra el retrato de "Carlos V en Mühlberg" (a la izquierda), pintado en Augsburgo en 1548 a raíz de la victoria frente a los príncipes protestantes de Smalkalda. Tiziano es una de los mejores herencias que recibe Felipe II. Con el tiempo, ambos mantuvieron no sólo una relación pictórica, como artista y retratado, sino también epistolar. A la derecha, un dibujo de Felipe II, obra de Dirck Crabeth.
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